10. Elogio a la frugalidad

En uno de los tópicos, Odas 1,38, Horacio, nos habló de la frugalidad, al referirse a los hábitos alimenticios. Lejos de aquellos tiempos en los que paseabas tu cuerpo envuelto en una toga y en ciertas ocasiones vomitabas para poder seguir comiendo, reconocemos que el tal Horacio era realmente un visionario. Véase por la crisis que nos llevará a todos a comer lo justo o véase por la moda… el elogio a la frugalidad está hoy más en boga que nunca.

Recordemos que un creador debe relucir entre la masa, un creador ha de ser capaz de desenvolverse con soltura en cualquier situación de su contexto personal. Por ello, en este capítulo os daremos los consejos necesarios.

Clasificaremos al individuo en dos grandes grupos, en función de su situación económica. Según al que pertenezcas, intentaremos acercarte al nivel de excelencia que requiere el mundo del buen llantar.

TENER PASTA:
Con dinero, todo es más sencillo, puedes no tener clase, puedes no tener principios, puedes no ser educado, puedes ser un narcotraficante, puedes permitirte el lujo de no saber lo que es el foie gras mi-cuit, pero puedes ir al restaurante que te plazca o puedes comprarte la botella de vino más cara que encuentres en las estanterías del super. Hemos de reconocer que esa sutil ventaja no te hará ni mucho menos más selecto, simplemente te dará la opción de catar aquello que para otros es imposible.
Ahora ya tenemos nuestra cartera arrebutir y nos disponemos a sentarnos en un restaurantito de esos con un turno de mesas y más camareros que sillas. La reserva ya debe estar hecha hace por lo menos medio año y nuestro aspecto ha de ser cuidado. Aun así, el tipo de la puerta nos peinará de arriba abajo antes de indicarnos cual es nuestro destino. La cabeza nos funciona como la de la niña del exorcista. Vemos la mesa de quesos y pensamos, ¡coño! ¿existen más quesos que el Gárcia Baquero? y llega la carta, escueta, y empiezan los problemas. Para resolver el handicap carta, pasa al plan A, sin pensar que pueda existir un plan B.

PLAN A:

  1. Consejos sobre que escoger:
    Abre la carta, de vez en cuando inclina suavemente la cabeza, infringiendo una sutil sonrisa y directamente escoge el menú degustación. Un desfile de platos inmensos con minúsculas y frugales viandas van llegando acompañados de una explicación casi científica. Es importante que te lo expliquen porque si no, nunca sabrás lo que estas comiendo. Es inevitable preguntarte ¿porqué no puedo bañar el pan en algo que teóricamente se llama bocanada etérea de huevo frito en burbuja de pan gallego. No pienses experimenta.
  2. Consejos sobre comportamiento:
    No te cuelgues la servilleta del cuello, no hables mientras comes, no utilices ¡ei chaval! Para llamar al camarero, nunca digas esto está demasiado crudo, refiriéndote a un carpacho; ya sabes, no te rasques la entrepierna, siempre es mejor la cabeza, no rebañes el plato, sonríe, sonríe a los comensales , al personal, en especial al maitre y al sommelier (el tipo del vino), no digas no quiero sopa, cuando te pregunten por el caldo y sobre todo no pidas palillos…
  3. Consejos sobre el vino:
    Respecto al vino recuerda, en este tipo de restaurante, no hay vino de la casa, así que tienes tres opciones:
  • Llamas al hombre que lleva una almeja de plata colgando y le dices: escoja usted el más adecuado por favor.
  • Escoge el vino más caro de la carta de vinos. Situación que te llevará a elegir el mismo vino que escogería el tío del bivalvo.
  • No escojas vinos cuyos nombre serás incapaz de recordar, véase por ejemplo Gessische bergstrasse.

Con estos consejos seguidos de manera minuciosa estarás preparado para mimetizar el papel de un comensal exquisito. Y recuerda el elogio a la frugalidad porque al final todo lo que comes lo defecas.

NO TENER PASTA
Hemos oído en infinidad de ocasiones expresiones como, «Dime cómo compras y te diré quién eres» o «Sobre gustos no hay nada escrito»...
...alguno de los prestigiosos periodistas de la revista Gourmet en su sección Gastronomie Sans Argent, diría: el que no come bien es porque no quiere y el que recurre a los Heinz Beens, a las sopas Campbell y las fabadas La Asturiana es porque no tiene gusto y añadirían, ni clase.

¿Y ahora que hacemos? Nosotros queremos ser gastronómicamente cultivados pero no tenemos ni un euro. Ya entendemos que la frugalidad es una virtud, pero ¿tenemos que pasar hambre?, ¿existen otras opciónes?

Ciertamente tenemos varias opciones:

  1. Consejo de la supremacía del olfato sobre el gusto:
    El paladar humano, solo distingue cuatro sabores, acido, salado, dulce y amargo. Sin embargo nuestro olfato puede diferenciar una infinidad de aromas. Por tanto, el placer no está en el comer, oler es gratis, por tanto ya sabes, huele, utiliza tus pituitarias y salivea.
  2. Consejo sobre el dumpster diving:
    Olvídate de Renés Lalous o Doms Perignones, olvidate de caviares de beluga con los que solo podrías invitar a dos huevecillos por persona, olvídate de los complejos de inferioridad y de todas tus frustaciones y apúntate a el arte del dumpster diving o inmersión en las basuras.

Eso si, sigue nuestras sabias directrices:

  • No vayas a las basuras de los supermercados de tu barrio… queda feo, ¿no?.
  • Organízate. Es importante llevar un carrito tipo homeless, calzado deportivo, guantes de latex y la lista de la compra.
  • Escoge supermercados de nivel, tipo sección Gourmet del Corte Inglés o colmados tipo delicatesen. No se te ocurra presentarte en la zona de basuras del Dia o el Mercadona. Seguro que hay más productos, pero la mayoría serán de marcas blancas.
  • Ponte en forma, unos buenos bíceps pueden ser determinantes a la hora de escoger los mejores productos.

Ya tenemos la nevera llena y no nos ha costado nada. Valoramos además que la opción dumpster diving, tiene más ventajas que la opción de los sentidos.

Ahora busca una receta original, prepara una frugal y suculenta cena, roba un par de velas de la iglesia más cercana, compra una botellita de vino de dos euros y apréndete de memoria la etiqueta posterior y a épater le bourgeois. ¡Ah! Y no te equivoques, Xarel.lo no tiene nada que ver con el famoso perfume francés.

Y como siempre para despedirnos, repite con migo:

Bip, bip, quiero ser un creador, o no, lo juro del blanco al rojo cadmio, aquí mismo, de este modo y saboreandolo, ¿me entiendes?

2 comentaris:

  1. He seguido tus indicaciones al pie de la letra y lo único que he recibido ha sido una patada en el culo del maître del Club XXXI cuando le dije que lo de pagar era cosa de burgueses malnacidos...

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  2. A mi me fue peor. Ya ves lo que he tardado en contestarte y en retomar las riendas de mi blog. ¿Sabes?; en la trena no hay wifi.

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